Plataformas de producción a medida
Es una plataforma de gestión de producción hecha a medida de cada fábrica: pedidos, estados, planificación de máquinas y materia prima en un solo lugar, en la oficina y en el celular del taller. La primera reemplazó 11 planillas y tableros en una fábrica textil.
Sin compromiso · Te mostramos una plataforma real funcionando en una fábrica
Actualizado el · por Sebastián Guelfand, fundador de Prospia
En planta
Pedidos
Bolsas impresas · 12.000 u
Piezas de chapa · 850 u
Etiquetas térmicas · 40 rollos
Tela estampada · 1.300 m
Blanquería bordada · 600 u
Perfiles plegados · 2.400 kg
Ejemplo con datos inventados. Los estados, las columnas y las máquinas son los de cada fábrica.
El problema
Porque la información vive repartida: en planillas, en un pizarrón, en WhatsApp y en la cabeza del encargado. En la fábrica donde nació esta plataforma eran 11 herramientas distintas.
Para contestarle a un cliente hay que ir a la planta, llamar al encargado o revisar 3 planillas distintas. Y la respuesta llega tarde o llega mal.
Vive en un Excel o en un pizarrón que sabe leer 1 sola persona: la que lo armó. El día que falta, nadie sabe qué entra primero en la máquina.
Entra con un remito en papel, sale sin registro, y el stock real aparece recién cuando hay que frenar una orden porque no hay material.
Un ERP o un tablero estándar trae sus propios estados y campos, y termina usándose a medias. En Etiguel, Monday convivía con 2 planillas de Google y un Trello para lo que no entraba.
Qué incluye
8 módulos que hoy funcionan en una fábrica real. Se arranca por lo que más duele y se suma el resto por etapas, con los nombres, los estados y los campos de tu empresa.
La lista de toda la producción, con el estado de cada pedido en un chip de color que se cambia con un clic. Se busca, se filtra, se edita en la misma tabla y cada cambio queda registrado: quién lo movió, de qué estado a cuál y cuándo.
La grilla que hoy está en una planilla o en un pizarrón, pero viva: cada pedido es una tarjeta que se arrastra al día y a la máquina donde va, con el total cargado por día y por semana para saber cuánto más entra.
Cada ingreso se registra con la foto del remito sacada desde el celular, en el momento. El stock se calcula solo con lo que entra, lo que consumen los pedidos y lo que vuelve como sobrante.
Todo lo de cada cliente en una sola ficha: sus pedidos, en qué estado está cada uno, el material que tiene en stock y lo que fue entrando, sus desarrollos y muestras, y sus datos de contacto. Desde la ficha se abre cada pedido sin perder el lugar.
Las fallas de producción se registran desde la planta: en qué máquina, de qué tipo, con foto, cuánto material se perdió y qué pedido afectaron. Con ese historial se ve cómo evoluciona la calidad mes a mes, y se toman medidas de mejora continua con datos y no con intuición.
Un tablero de tarjetas para lo que todavía no es un pedido: diseños, muestras, pruebas. Cada persona ve el suyo, y las etapas son las mismas para todos.
Los números de la planta en gráficos que se mueven y se agrandan a gusto: producción por mes, por cliente, por vendedor, y dónde se traba la producción. Tocar un gráfico lleva a los pedidos que lo forman.
Cada persona ve y edita lo que le corresponde: el taller carga fallas y cambia estados, la oficina da de alta pedidos, y nadie más mueve la planificación. Los permisos se controlan en el servidor, no solo en la pantalla.
Planificación
Con una grilla por día y por máquina, donde cada pedido es una tarjeta del color de su estado real. Cada día muestra su total cargado, así se sabe cuánto más entra. Probalo: elegí un pedido de abajo y mandalo a una máquina con lugar.
Semana del 6 al 10
capacidad por máquina y por díaSin planificar — elegí uno y tocá una máquina con lugar
Cuando el taller mueve un pedido a «en producción», la tarjeta cambia sola en la planificación. No hay dos lugares que actualizar.
Cada día muestra cuánto tiene cargado, para decidir cuánto más entra sin hacer la cuenta a mano.
Con el teléfono en la mano, la grilla aparece girada para leerse de parado en la planta.
Seguimiento
Cada pedido tiene un estado, y cada cambio queda registrado con quién y cuándo. Con eso la plataforma mide cuánto tarda la mitad de los pedidos y el 90 %, y en qué etapa se acumulan: el cuello de botella deja de ser una intuición.
Cuántos pedidos hay en cada etapa y cuántos días llevan ahí.
Cada cambio de estado queda firmado, con la hora. Un salto en el circuito se permite, pero queda marcado.
El estado se cambia desde el celular, en el momento en que pasa, no a fin del día.
Materia prima
Registrando cada movimiento donde pasa, con el celular, y dejando que el stock se calcule solo. La foto del remito se achica antes de subir: pasa de 3,9 MB a 268 KB y se carga en menos de medio segundo.
4.820 kg
Polietileno 60 µ
62 l
Tinta azul
bajo el mínimo
7.150 kg
Chapa 1,2 mm
Ejemplo con datos inventados.
Caso real
Sí. La primera la hicimos para Etiguel, una planta de sublimación digital de telas, cintas y elásticos en Buenos Aires, que seguía la producción en Monday y planificaba la máquina en una planilla. Está en producción desde agosto de 2026.
0
pedidos migrados
Con su historia completa, desde junio de 2020.
0
herramientas reemplazadas
Ocho tableros de Monday, dos planillas de Google y un Trello.
0
días hasta estar publicada
Del primer día de desarrollo a la primera versión en producción.
+0
pruebas automáticas
Corren antes de cada cambio, para que lo que anda siga andando.
El tablero nuevo da el mismo número que el viejo, al metro: 48.262,65 metros producidos en julio, en los dos.
Migrar no es copiar y pegar: un verificador compara cada dato contra el original. Es la única forma de que la planta confíe en la herramienta nueva desde el primer día.
Cómo trabajamos
Un valor único por el desarrollo y la implementación, y después un abono mensual de mantenimiento, soporte y cambios. Sin permanencia. El número depende de cuántas áreas entren y te lo damos después de la primera llamada.
01
Nos contás cómo circula hoy un pedido en tu planta y te mostramos una plataforma real funcionando. Salís sabiendo si te sirve.
02
Mapeamos tus estados, tus máquinas, tus materiales y quién hace qué. De ahí sale la plataforma, no de una plantilla.
03
Se paga una vez. Construimos la plataforma, migramos lo que tenés en Excel, Sheets o Monday —verificado contra el original— y la ponemos en marcha con tu equipo.
04
Una vez andando, un abono mensual que cubre el mantenimiento, el soporte y los cambios que vaya pidiendo la planta.
Se mejora desde adentro. Cada pantalla tiene un botón para pedir un cambio o reportar un error, y nos llega directo.
Semanas, no meses. Desarrollamos con inteligencia artificial: la primera versión de la plataforma de Etiguel estuvo publicada en 5 días.
Preguntas frecuentes
Es un sistema web hecho para una fábrica en particular, que junta en un solo lugar los pedidos, en qué etapa está cada uno, la planificación de las máquinas y la materia prima que entra y sale. A diferencia de un software enlatado, los estados, las máquinas y los campos son los de esa fábrica, con sus nombres. Se usa desde la computadora y desde el celular, sin instalar nada.
Migrando lo que ya está en las planillas a una plataforma donde cada pedido tiene su estado y su historial. En la primera implementación se pasaron casi 9.700 pedidos y seis años de historia desde Monday y Google Sheets, y un verificador comparó cada dato contra el original. Durante la transición se pueden usar los dos en paralelo.
Un ERP está pensado para la administración: facturación, contabilidad, impuestos. Esta plataforma está pensada para la planta: qué pedido está en qué etapa, qué entra en cada máquina y cuánto material queda. No maneja facturación ni precios, salvo que tu empresa lo pida. Muchas fábricas usan las dos cosas: el ERP para la plata y esto para la producción.
Si en tu planta hay pedidos que pasan por etapas, máquinas que hay que cargar y materia prima que entra y sale, sí. La primera se hizo para una fábrica de sublimación textil, pero lo que se modela es cómo circula un pedido, y eso lo tienen igual una metalúrgica, una imprenta, una alimenticia o un taller de confección.
Con una grilla por día y por máquina donde cada pedido es una tarjeta que se arrastra. Cada día muestra el total cargado, así se ve cuánto más entra, y un pedido grande se reparte en varios días. El color de la tarjeta es el estado real del pedido: cuando el taller lo mueve, la planificación cambia sola.
Sí. Es una web pensada también para el celular: tarjetas en vez de tablas, la cámara para sacarle foto a un remito o a una falla, y la planificación que se acomoda al teléfono. La foto del remito se achica antes de subir y se carga en menos de medio segundo.
La primera versión de la plataforma de Etiguel estuvo publicada a los cinco días de empezar. Se trabaja por etapas: primero lo que más duele, casi siempre pedidos y estados, y después se suman planificación, materia prima y el resto.
Tiene dos partes: un valor único por el desarrollo y la implementación, y un abono mensual de mantenimiento, soporte y cambios. No hay permanencia. El número depende de cuántas áreas entren y lo damos después de una videollamada sin costo, con todo explicado.
No. Es una plataforma web y necesita conexión, en la oficina y en la planta. Si tu planta no tiene buena señal, es algo para resolver antes de arrancar, y lo hablamos en la primera llamada.
De tu empresa. Las tablas se exportan a un archivo cuando quieras, y si algún día dejás de usar la plataforma te llevás todo lo cargado.
Empecemos
En 30 minutos te mostramos una plataforma de producción funcionando en una fábrica de verdad —no un video ni una demo armada— y vemos juntos qué haría falta en la tuya.