¿Quién es Etiguel y cómo trabaja?
Etiguel es una planta de sublimación digital de telas, cintas y elásticos en Buenos Aires. Trabaja sobre material del cliente: cada cliente le manda su tela y Etiguel la estampa. Eso suma una pregunta: como la tela que entra no es de la planta, además de saber en qué está cada pedido hay que saber cuánta tela hay de cada cliente, cuánta usó cada pedido y cuánta sobró.
¿Cómo se seguía la producción antes?
Antes del sistema propio, la producción se seguía en 11 herramientas: 8 tableros de Monday, 2 planillas de Google y un Trello. Una de las planillas era la planificación de la calandra, la máquina de calor que estampa la tela. El problema era lo que quedaba entre una herramienta y otra:
- En qué estaba un pedido. Con la información repartida en 11 lugares, primero había que saber en cuál mirar.
- Qué entraba en la máquina. La planificación vivía en una planilla aparte, y una planilla sabe sólo lo que alguien le escribe a mano.
- Qué se perdía. Las fallas no se anotaban en ningún lado: si una se repetía o se perdía material, no quedaba registro para verlo después.
Si tu planta reparte la producción entre planillas de Excel, un pizarrón, un cuaderno y grupos de WhatsApp, el problema es el mismo: cada dato vive en otro lado y nadie ve la producción entera.
¿Qué se construyó, módulo por módulo?
El sistema es una web: se usa desde la computadora y desde el celular de la planta, sin instalar nada. Los estados, las máquinas, los campos y los nombres son los de Etiguel, no los de un programa enlatado.
- Pedidos y estados. Una lista de toda la producción, donde el estado de cada pedido es una etiqueta de color que se cambia con un clic, y cada cambio queda en su historial: quién lo movió, de qué estado a cuál y cuándo. Cada usuario guarda sus filtros ("en planta", "atrasados", "de este cliente") y lo filtrado se baja a una planilla.
- Planificación de máquinas. La grilla que estaba en una planilla, ahora viva: cada pedido es una tarjeta que se arrastra al día y a la máquina, con el total cargado por día y por semana para saber cuánto más entra. Un pedido grande se reparte en varios días, con lugar para urgencias y notas. El color de la tarjeta es el estado real: si el taller mueve el pedido, la planificación cambia sola. En el celular, la grilla se ve girada.
- Entrada de materia prima. En Etiguel es la tela que manda cada cliente, y se registra con la foto del remito sacada con el celular en el momento (se achica de 3,9 MB a 268 KB y sube en menos de medio segundo). Rollos, kilos, rinde y metros son opcionales, y el sistema avisa qué quedó incompleto. Con los kilos y el rinde (cuántos metros da cada kilo), calcula los metros.
- Stock. Se calcula solo con lo que entra, lo que consume cada pedido y lo que vuelve como sobrante, atado al pedido del que sobró. Se ve por material o por cliente, y cada material muestra su historial con el saldo después de cada movimiento. Si algo da negativo, avisa sin frenar al taller.
- Calidad y fallas. Se registran desde la planta: en qué máquina, de qué tipo (cada máquina tiene los suyos), con foto, cuánto material se perdió y qué pedido afectó. Así se ve la calidad mes a mes y qué falla se repite.
- Desarrollos y muestras. Para lo que todavía no es un pedido, un tablero de tarjetas que se arrastran entre etapas.
- Tablero de indicadores. Producción por mes, por cliente y por vendedor; en qué etapa se acumulan los pedidos (el embudo); cuánto tarda la mitad de los pedidos y cuánto tardan 9 de cada 10. Tocar un gráfico lleva a los pedidos que lo forman.
- Usuarios y permisos. Cada persona ve y edita lo suyo: el taller carga fallas y cambia estados; la oficina da de alta los pedidos. Los permisos se controlan en el servidor (en el sistema mismo, no sólo en la pantalla), se puede "ver como" otro usuario y cada cambio queda firmado por su autor.
¿Dónde vivía cada cosa y dónde vive ahora?
| Qué | Antes | Ahora |
|---|---|---|
| El seguimiento de la producción | 11 herramientas: 8 tableros de Monday, 2 planillas de Google y un Trello | Un sistema web propio, desde la computadora o el celular |
| En qué está cada pedido | Repartido entre 8 tableros | Una etiqueta de color, con quién la cambió y cuándo |
| La planificación de la calandra | Una planilla de Google | Una grilla viva, con el estado real de cada pedido |
| Las fallas | No se anotaban en ningún lado | Se cargan desde la planta, con foto y pedido afectado |
| La historia desde junio de 2020 | En las herramientas de antes | Migrada: casi 9.700 pedidos, verificados contra el original |
¿Cómo se migraron casi 9.700 pedidos?
Se pasaron casi 9.700 pedidos, cada uno con toda su historia, desde junio de 2020. La idea de fondo: migrar no es copiar. Copiar una planilla a otra traslada también sus errores y sus huecos; migrar es comprobar que cada pedido llegó entero.
Para eso se usó un verificador, un programa que comparó cada dato del sistema nuevo contra el original. La prueba más fácil de entender es un número: los metros producidos en julio de 2026 dan 48.262,65 en el tablero viejo y 48.262,65 en el nuevo. El mismo número, al metro. Y durante la transición se usaron los dos sistemas en paralelo.
¿Cuánto tardó?
La primera versión estuvo publicada a los 5 días de empezar el desarrollo, y el sistema está en uso desde agosto de 2026. No se hizo todo de una vez: se empezó por lo que más dolía, los pedidos y sus estados, y el resto se sumó por etapas.
Se pudo hacer en días porque el sistema se desarrolla con inteligencia artificial. Lo que no se saltea son los controles: antes de cada cambio corren más de 690 pruebas automáticas, chequeos que se hacen solos para confirmar que lo que ya andaba sigue andando. Además, en los sistemas de Prospia Producción cada pantalla tiene un botón para pedir un cambio o reportar un error.
¿Qué se aprendió?
- Migrar no es copiar. Si el sistema nuevo no da los mismos números que el viejo, nadie le cree.
- Empezar por lo que más duele. En Etiguel fueron los pedidos y sus estados. En tu planta puede ser otra cosa: en una metalúrgica, saber en qué paso está cada pieza (corte, plegado, soldadura o pintura); en una imprenta, si un trabajo está en preprensa, impresión o terminación.
- Los datos que faltan se completan después. Al recibir tela no siempre está todo: se carga lo que hay y el sistema avisa qué quedó incompleto.
- El taller usa el celular. En la planta se trabaja de parado y con el teléfono en la mano: por eso la grilla se ve girada, el remito se fotografía en el momento y las fallas se cargan con foto ahí mismo.
- Lo que no se anotaba empieza a medirse. Las fallas no estaban en ningún lado; ahora se ve la calidad mes a mes, qué falla se repite y cuánto material se pierde.
¿Qué hace la inteligencia artificial adentro del sistema?
La inteligencia artificial (IA) no sólo se usó para desarrollar el sistema: también está adentro, en dos lugares concretos.
- Preguntas por WhatsApp. El dueño le pregunta al sistema, escribiendo o con un audio, en qué está un pedido o cuánto se produjo en el mes. La respuesta sale de los datos reales, los que cargan el taller y la oficina.
- Permisos en castellano. Se pide en palabras qué tiene que poder hacer cada persona, y la IA propone qué casillas tildar.