Caso de éxito

Caso Etiguel: de 11 planillas y tableros a un sistema de producción propio

Qué usaba Etiguel antes, qué se construyó, cómo se migraron casi 9.700 pedidos y qué le sirve de todo esto a tu fábrica.

Actualizado el · por Sebastián Guelfand, fundador de Prospia 9 min de lectura

Guías

La respuesta corta

Etiguel, una planta de sublimación digital de telas, cintas y elásticos de Buenos Aires, seguía su producción en 11 herramientas, entre tableros y planillas. Hoy trabaja con un sistema de control de producción hecho a su medida por Prospia Producción, en uso desde agosto de 2026; la primera versión estuvo publicada a los 5 días de empezar. Se migraron casi 9.700 pedidos desde junio de 2020, comparando cada dato con el original: el total de julio de 2026 da 48.262,65 metros producidos en los dos sistemas.

¿Quién es Etiguel y cómo trabaja?

Etiguel es una planta de sublimación digital de telas, cintas y elásticos en Buenos Aires. Trabaja sobre material del cliente: cada cliente le manda su tela y Etiguel la estampa. Eso suma una pregunta: como la tela que entra no es de la planta, además de saber en qué está cada pedido hay que saber cuánta tela hay de cada cliente, cuánta usó cada pedido y cuánta sobró.

¿Cómo se seguía la producción antes?

Antes del sistema propio, la producción se seguía en 11 herramientas: 8 tableros de Monday, 2 planillas de Google y un Trello. Una de las planillas era la planificación de la calandra, la máquina de calor que estampa la tela. El problema era lo que quedaba entre una herramienta y otra:

  • En qué estaba un pedido. Con la información repartida en 11 lugares, primero había que saber en cuál mirar.
  • Qué entraba en la máquina. La planificación vivía en una planilla aparte, y una planilla sabe sólo lo que alguien le escribe a mano.
  • Qué se perdía. Las fallas no se anotaban en ningún lado: si una se repetía o se perdía material, no quedaba registro para verlo después.

Si tu planta reparte la producción entre planillas de Excel, un pizarrón, un cuaderno y grupos de WhatsApp, el problema es el mismo: cada dato vive en otro lado y nadie ve la producción entera.

¿Qué se construyó, módulo por módulo?

El sistema es una web: se usa desde la computadora y desde el celular de la planta, sin instalar nada. Los estados, las máquinas, los campos y los nombres son los de Etiguel, no los de un programa enlatado.

  • Pedidos y estados. Una lista de toda la producción, donde el estado de cada pedido es una etiqueta de color que se cambia con un clic, y cada cambio queda en su historial: quién lo movió, de qué estado a cuál y cuándo. Cada usuario guarda sus filtros ("en planta", "atrasados", "de este cliente") y lo filtrado se baja a una planilla.
  • Planificación de máquinas. La grilla que estaba en una planilla, ahora viva: cada pedido es una tarjeta que se arrastra al día y a la máquina, con el total cargado por día y por semana para saber cuánto más entra. Un pedido grande se reparte en varios días, con lugar para urgencias y notas. El color de la tarjeta es el estado real: si el taller mueve el pedido, la planificación cambia sola. En el celular, la grilla se ve girada.
  • Entrada de materia prima. En Etiguel es la tela que manda cada cliente, y se registra con la foto del remito sacada con el celular en el momento (se achica de 3,9 MB a 268 KB y sube en menos de medio segundo). Rollos, kilos, rinde y metros son opcionales, y el sistema avisa qué quedó incompleto. Con los kilos y el rinde (cuántos metros da cada kilo), calcula los metros.
  • Stock. Se calcula solo con lo que entra, lo que consume cada pedido y lo que vuelve como sobrante, atado al pedido del que sobró. Se ve por material o por cliente, y cada material muestra su historial con el saldo después de cada movimiento. Si algo da negativo, avisa sin frenar al taller.
  • Calidad y fallas. Se registran desde la planta: en qué máquina, de qué tipo (cada máquina tiene los suyos), con foto, cuánto material se perdió y qué pedido afectó. Así se ve la calidad mes a mes y qué falla se repite.
  • Desarrollos y muestras. Para lo que todavía no es un pedido, un tablero de tarjetas que se arrastran entre etapas.
  • Tablero de indicadores. Producción por mes, por cliente y por vendedor; en qué etapa se acumulan los pedidos (el embudo); cuánto tarda la mitad de los pedidos y cuánto tardan 9 de cada 10. Tocar un gráfico lleva a los pedidos que lo forman.
  • Usuarios y permisos. Cada persona ve y edita lo suyo: el taller carga fallas y cambia estados; la oficina da de alta los pedidos. Los permisos se controlan en el servidor (en el sistema mismo, no sólo en la pantalla), se puede "ver como" otro usuario y cada cambio queda firmado por su autor.

¿Dónde vivía cada cosa y dónde vive ahora?

QuéAntesAhora
El seguimiento de la producción11 herramientas: 8 tableros de Monday, 2 planillas de Google y un TrelloUn sistema web propio, desde la computadora o el celular
En qué está cada pedidoRepartido entre 8 tablerosUna etiqueta de color, con quién la cambió y cuándo
La planificación de la calandraUna planilla de GoogleUna grilla viva, con el estado real de cada pedido
Las fallasNo se anotaban en ningún ladoSe cargan desde la planta, con foto y pedido afectado
La historia desde junio de 2020En las herramientas de antesMigrada: casi 9.700 pedidos, verificados contra el original

¿Cómo se migraron casi 9.700 pedidos?

Se pasaron casi 9.700 pedidos, cada uno con toda su historia, desde junio de 2020. La idea de fondo: migrar no es copiar. Copiar una planilla a otra traslada también sus errores y sus huecos; migrar es comprobar que cada pedido llegó entero.

Para eso se usó un verificador, un programa que comparó cada dato del sistema nuevo contra el original. La prueba más fácil de entender es un número: los metros producidos en julio de 2026 dan 48.262,65 en el tablero viejo y 48.262,65 en el nuevo. El mismo número, al metro. Y durante la transición se usaron los dos sistemas en paralelo.

¿Cuánto tardó?

La primera versión estuvo publicada a los 5 días de empezar el desarrollo, y el sistema está en uso desde agosto de 2026. No se hizo todo de una vez: se empezó por lo que más dolía, los pedidos y sus estados, y el resto se sumó por etapas.

Se pudo hacer en días porque el sistema se desarrolla con inteligencia artificial. Lo que no se saltea son los controles: antes de cada cambio corren más de 690 pruebas automáticas, chequeos que se hacen solos para confirmar que lo que ya andaba sigue andando. Además, en los sistemas de Prospia Producción cada pantalla tiene un botón para pedir un cambio o reportar un error.

¿Qué se aprendió?

  • Migrar no es copiar. Si el sistema nuevo no da los mismos números que el viejo, nadie le cree.
  • Empezar por lo que más duele. En Etiguel fueron los pedidos y sus estados. En tu planta puede ser otra cosa: en una metalúrgica, saber en qué paso está cada pieza (corte, plegado, soldadura o pintura); en una imprenta, si un trabajo está en preprensa, impresión o terminación.
  • Los datos que faltan se completan después. Al recibir tela no siempre está todo: se carga lo que hay y el sistema avisa qué quedó incompleto.
  • El taller usa el celular. En la planta se trabaja de parado y con el teléfono en la mano: por eso la grilla se ve girada, el remito se fotografía en el momento y las fallas se cargan con foto ahí mismo.
  • Lo que no se anotaba empieza a medirse. Las fallas no estaban en ningún lado; ahora se ve la calidad mes a mes, qué falla se repite y cuánto material se pierde.

¿Qué hace la inteligencia artificial adentro del sistema?

La inteligencia artificial (IA) no sólo se usó para desarrollar el sistema: también está adentro, en dos lugares concretos.

  • Preguntas por WhatsApp. El dueño le pregunta al sistema, escribiendo o con un audio, en qué está un pedido o cuánto se produjo en el mes. La respuesta sale de los datos reales, los que cargan el taller y la oficina.
  • Permisos en castellano. Se pide en palabras qué tiene que poder hacer cada persona, y la IA propone qué casillas tildar.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tardó el sistema de Etiguel?

La primera versión estuvo publicada a los 5 días de empezar el desarrollo, y el sistema está en uso desde agosto de 2026. Se hizo por etapas, empezando por los pedidos y sus estados.

¿Cómo se sabe que la migración salió bien?

Un verificador comparó cada dato de los casi 9.700 pedidos migrados contra el original. Y el total da igual en los dos sistemas: 48.262,65 metros producidos en julio de 2026.

¿Sirve para una fábrica que no es textil?

Las preguntas son las de cualquier fábrica: en qué está cada pedido, qué entra en cada máquina y qué se perdió. Cambian los nombres: en una confección, corte, costura y terminación; en una fábrica de alimentos, elaboración, envasado y despacho. Por eso cada sistema se arma con los estados y las máquinas de cada planta.

¿Reemplaza al Tango o al Bejerman?

No. Convive con el sistema administrativo que ya uses: el administrativo para la plata, esto para la planta. La facturación sigue donde está; acá viven los pedidos, las máquinas, la materia prima y las fallas.

¿Se puede usar desde el celular en la planta?

Sí: es una web y se usa desde la computadora o el celular, sin instalar nada. En Etiguel, la planificación se lee girada en el teléfono y el remito se fotografía en el momento. Eso sí, sin internet no funciona.

¿Cuánto sale un sistema como el de Etiguel?

Se paga un costo único que incluye el análisis, el desarrollo, la implementación y la capacitación, y después un abono mensual de mantenimiento y mejoras constantes, sin permanencia. Como cada sistema es a medida, el número depende de lo que necesite tu fábrica: se cotiza en 48 horas hábiles, después de una videollamada sin costo de 30 minutos. Los datos son tuyos y los exportás cuando quieras.

Seguí leyendo

Hablemos

¿Querés esto en tu fábrica?

En una videollamada de 30 minutos, sin costo, te mostramos un sistema funcionando en una fábrica real y vemos juntos cómo circula un pedido en la tuya. Como es a medida, la cotización depende de lo que necesites: te la mandamos en 48 horas hábiles.

Sin costo y sin compromiso. Te escribimos para coordinar el horario.