¿Qué tiene de distinto la producción textil?
Las preguntas son las de cualquier fábrica: en qué está cada pedido, cuánto le entra a cada máquina y si hay material para hacerlo. Lo que cambia son cuatro cosas que en otros rubros no aparecen juntas:
- La tela no se cuenta en una sola unidad. Se compra o se recibe en rollos y por kilo, y se usa por metro. Sin una cuenta que una las dos cifras, el stock no cierra nunca.
- Muchas veces la tela no es tuya. En la sublimación y el estampado es común trabajar a façon: el cliente manda su tela y vos ponés la máquina y la mano de obra.
- La costura se terceriza. Muchas marcas y confeccionistas mandan a coser a talleres de afuera, y esa producción no se ve desde la planta.
- Cada pedido tiene variantes. Colores, diseños, talles y medidas: el mismo producto puede ser veinte renglones distintos.

¿Por qué etapas pasa un pedido en sublimación, estampado y confección?
Cada planta tiene su circuito, pero estos son los más comunes. De acá salen los estados de cada pedido:
| Rubro | Etapas típicas | En qué se mide | Qué hay que controlar además |
|---|---|---|---|
| Sublimación de telas | Diseño aprobado, impresión del papel, estampado en la calandra (la máquina de calor), control y entrega | Metros | De qué cliente es la tela, el rinde y cuánta tela sobró |
| Confección de prendas | Corte, costura (propia o en un taller), terminación, control y empaque | Unidades por talle y color | Cuánta tela consume cada prenda y qué tiene cada taller |
| Textiles para el hogar que tercerizan | Compra de tela, encargo a un taller, entrega del taller y control | Unidades por producto | La tela que salió hacia cada taller, lo que entregó y lo que se le pagó |
Son circuitos de ejemplo: el tuyo puede tener más pasos o llamarlos distinto. Lo importante es escribirlo como es de verdad.
Con el circuito escrito, cada etapa es un estado, y el estado se cambia cuando el pedido pasa de un sector al siguiente. Lo explicamos en la guía de seguimiento de pedidos.
¿Cómo se lleva la tela en kilos y en metros?
Anotando las dos cifras en cada entrada: lo que llegó, en la unidad del remito, y su equivalente en la unidad en que la usás. Lo que une las dos es el rinde, cuántos metros salen de cada kilo: kilos por rinde da metros. El rinde cambia con el peso y el ancho de cada tela, así que va en cada entrada y no como un número fijo por material.
Después, el stock sale solo: lo que entró, menos lo que consumió cada pedido, más lo que volvió como sobrante, atado al pedido del que sobró. Si algo da negativo, es una señal de que falta cargar algo, y el sistema tiene que avisar sin frenar al taller. El paso a paso está en las guías de control de la mercadería que entra y de stock y consumo de materia prima.
¿Cómo separo la tela propia de la que manda el cliente?
Cada entrada tiene que decir de quién es la tela, que no siempre es quien la trae: a veces la manda directo el proveedor del cliente. Dos rollos iguales de dos clientes no son intercambiables; si usás la tela de uno en el pedido del otro, a alguien le va a faltar.
Con eso, el stock se puede ver por cliente: cuánta tela tiene cada uno en tu planta, cuánta usó cada pedido y cuánta sobró. Es la pregunta que el cliente hace siempre, y la que una planilla general contesta peor.
¿Cómo se siguen los talleres de costura?
Como producción que está afuera, no como un proveedor más. De cada taller hay que saber qué productos hace, cuánta tela consume cada unidad, qué tela le mandaste, qué te entregó y qué le pagaste. Con el consumo de cada producto cargado, al hacer un encargo los metros de tela salen solos (cantidad por consumo) y, si la tela disponible no alcanza, el sistema lo avisa antes de mandar nada.
La tela que sale hacia un taller se descuenta del stock en ese momento: sigue siendo tuya, pero ya no está en tu depósito. El detalle está en la guía de seguimiento de talleres externos.
¿Qué máquina hay que planificar?
La que marca el ritmo de la planta, que es donde se forma la fila de pedidos. En sublimación puede ser la calandra o la impresora del papel; en una confección, la mesa de corte o la línea de costura. Se arma una grilla de esa máquina por día, con cuánto produce en metros o en unidades y cuánto tiene cargado, para saber si un pedido más entra esta semana. Cómo se arma está en la guía de planificación de la producción por máquina.
Las fallas también se anotan por máquina: una mancha, un color distinto del aprobado, una costura torcida. Con en qué máquina pasó, de qué tipo fue, una foto, cuántos metros o unidades se perdieron y qué pedido afectó, se ve qué falla se repite y cuánto material se va en eso.
¿Hay un sistema así funcionando en una planta textil?
Sí, dos. Una planta de sublimación digital de telas, cintas y elásticos de Buenos Aires, que trabaja con la tela de sus clientes, sigue su producción en un sistema que hicimos a su medida: pedidos y estados, planificación de la máquina de estampar, entrada de tela con la foto del remito, stock por cliente, fallas e indicadores. Está contado entero, con sus números, en el caso de éxito.
El otro es una marca de textiles para el hogar que terceriza la confección en talleres: está en el recuadro de abajo.