Precio

¿Cuánto sale un sistema de control de producción a medida?

Qué se paga, qué hace que salga más o menos y cuánto tarda en estar andando, para que llegues a la cotización sabiendo qué esperar.

Actualizado el · por Sebastián Guelfand, fundador de Prospia 8 min de lectura

Guías

La respuesta corta

Un sistema de control de producción a medida se paga en dos partes: un costo único que incluye el análisis, el desarrollo, la implementación y la capacitación, y después un abono mensual de mantenimiento y mejoras constantes, sin permanencia. No hay un precio de lista porque cada sistema se arma con la forma de trabajar de cada fábrica: el número depende de qué áreas entren y de cuánto haya que migrar. Lo vemos en una videollamada sin costo de 30 minutos y te mandamos la cotización en 48 horas hábiles.

¿Cómo se arma el precio?

El precio tiene dos partes, y conviene mirarlas por separado porque cubren cosas distintas.

  • Un costo único que incluye el análisis, el desarrollo, la implementación y la capacitación. Es lo que cuesta entender cómo trabaja tu planta, armar el sistema con tus estados, tus máquinas, tus campos y tus nombres, pasar lo que hoy tenés en planillas, dejarlo andando y enseñarle a tu equipo a usarlo.
  • Un abono mensual de mantenimiento y mejoras constantes. Es lo que hace que el sistema siga funcionando y que cambie cuando cambia la planta.

No hay permanencia: el abono se paga mientras uses el sistema. Y los datos son de tu empresa, no nuestros: se exportan cuando quieras, también si un día decidís irte.

¿Por qué no hay un precio fijo?

Porque un sistema a medida se arma con la forma de trabajar de tu fábrica, y no hay dos fábricas que trabajen igual. Preguntar cuánto sale hacer un software es como preguntar cuánto sale una máquina: depende de qué tiene que hacer y en qué planta va a trabajar.

En una metalúrgica, una pieza pasa por corte, plegado, soldadura y pintura. En una imprenta, un trabajo pasa por preprensa, impresión y terminación. En la confección, el corte puede ser propio y la costura, de un taller de afuera. Cada recorrido tiene otros estados, otras máquinas y otras palabras. El sistema usa las tuyas, no las de un programa pensado para todos.

Por eso el número sale de ver cómo trabajás, no de una lista de precios. El camino es corto:

  • Una videollamada sin costo de 30 minutos. Te mostramos un sistema funcionando en una fábrica real y vemos juntos cómo circula un pedido en la tuya: quién lo carga, por qué máquinas pasa y dónde se demora.
  • Una cotización en 48 horas hábiles, con el valor del desarrollo y el del abono.

¿Qué hace que salga más o menos?

El número depende del tamaño de lo que hay que resolver. Esto es lo que más pesa:

  • Cuántas áreas querés cubrir. No es lo mismo arrancar con los pedidos y sus estados que sumar desde el primer día la planificación de máquinas, la materia prima, el stock, los talleres, la calidad y los indicadores. Cada área es una parte más del sistema.
  • Cuánta historia hay que migrar, es decir, pasar al sistema nuevo. Empezar de cero es más simple que traer años de pedidos desde Excel, Google Sheets o el programa que uses hoy. Y migrar no es copiar: cada dato se compara contra el original, para que el sistema nuevo dé los mismos números que el viejo.
  • Cuántas máquinas o etapas recorre un pedido. Dos etapas son menos trabajo que seis, sobre todo si cada máquina necesita su propia grilla de planificación.
  • Si trabajás con talleres externos. Seguir qué material salió hacia cada taller, qué te entregó y cuánto le pagaste es una parte entera del sistema. Así lo armamos para una marca de textiles para el hogar que terceriza la confección en talleres.
  • Si el sistema tiene que conectarse con otros programas que ya usás. Cuánto trabajo lleva depende de cómo sea cada programa.
  • Cuántos perfiles de usuario hay y qué puede hacer cada uno. Si el taller cambia estados y carga fallas mientras la oficina da de alta pedidos, hay que armar los permisos de cada perfil.

Lo que no mueve el precio es cuánta gente lo usa. No se cobra por usuario: que entre sólo la oficina o todo el taller no cambia el abono.

¿Qué incluye el abono mensual?

Un sistema de producción no se termina el día que se entrega. Entra una máquina nueva, aparece un cliente que pide las cosas distinto, el encargado necesita ver los pedidos de otra forma. El abono es lo que hace que el sistema acompañe esos cambios. Incluye:

  • Mantenimiento: que el sistema siga funcionando y que se corrijan los errores.
  • Soporte: ayuda cuando algo no anda o cuando no sabés cómo hacer algo.
  • Mejoras constantes: los cambios que pide la planta, como un estado nuevo, un campo que falta, una vista para el encargado o un permiso distinto.
  • Un botón en cada pantalla para pedir un cambio o reportar un error en el momento en que aparece.

Antes de cada cambio corren pruebas automáticas, para que lo nuevo no rompa lo que ya andaba.

¿Cuánto tarda en estar funcionando?

Semanas, no meses. El sistema se desarrolla con inteligencia artificial, y eso acorta el tiempo de programación: la primera versión sale en días o semanas, según lo que haya que armar.

Tampoco se hace todo de una vez. Se arranca por lo que más duele, que casi siempre son los pedidos y sus estados, y el resto se suma por etapas, cuando la planta ya usa lo primero. Mientras tanto, la planilla puede seguir en paralelo, hasta que el sistema da los mismos números.

El plazo también es plata. Cada mes que tarda un proyecto es un mes más cargando lo mismo en dos lugares, buscando en planillas y preguntando por WhatsApp en qué está cada pedido.

¿Me conviene una planilla, un programa enlatado o un sistema a medida?

Si buscás cuánto sale un software de gestión o el precio de un software de producción, vas a encontrar cuatro caminos que cobran de formas muy distintas. Un programa enlatado es uno que se vende igual para todos y trae una parte de producción. Una software factory es una empresa que programa a pedido, de la forma tradicional. El cuarto camino es el que hacemos en Prospia Producción: un sistema a medida desarrollado con inteligencia artificial.

Qué mirarPlanillaPrograma enlatadoSoftware factoryA medida con IA
Qué pagás para empezarNadaLa implementaciónEl desarrollo del proyectoUn costo único: análisis, desarrollo, implementación y capacitación
Qué pagás por mesNadaSuele ser una licencia por usuarioEl mantenimiento, si lo contratásUn abono de mantenimiento y mejoras, no por usuario
Cuándo lo podés probarHoyHoy: ya existeCuando entregan la primera versiónEn la videollamada ves uno andando en otra fábrica; el tuyo, en semanas
Cuánto tarda en andar en tu plantaYa la tenésLa implementación puede llevar mesesSegún el tamaño, de varias semanas a varios mesesSemanas
Quién se adapta a quiénLa planilla a vos, mientras alcanceVos al programaEl sistema a vosEl sistema a vos
Lo que no se ve en el precioHoras de carga, errores de copia y depender de quien la armóMás licencias cada vez que se suma alguienDepende del contrato: preguntá qué cambios entran en el mantenimientoTu tiempo: contar cómo trabaja la planta y probar las primeras versiones

La tabla compara cómo cobra cada camino, no precios: cada programa y cada empresa tiene los suyos.

La planilla gana en lo que cuesta al principio, y mientras alcanza es lo más razonable. Lo caro es lo que no se ve: las horas cargando y buscando, el pedido que se pisó entre dos versiones del archivo, y que todo dependa de quien la armó. El enlatado gana en que ya existe y lo probás hoy. Antes de elegirlo, hacé la cuenta de cuánto vas a pagar por mes cuando entre todo el taller, y de cuánto vas a tener que cambiar tu forma de trabajar para que entre en el programa.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta un software de gestión para una empresa en Argentina?

No hay un precio único: depende de si es un programa enlatado o uno hecho a medida, y de qué parte de la empresa resuelve. Un enlatado suele cobrarse con una licencia por usuario por mes, más la implementación. Un sistema de control de producción a medida como los nuestros se paga con un costo único y un abono mensual, y se cotiza según lo que necesita cada fábrica.

¿Se cobra por usuario?

No. Pueden entrar la oficina, el encargado y todo el taller, y el abono no cambia. Lo que sí pesa en el desarrollo es cuántos perfiles distintos hay y qué puede ver y editar cada uno.

¿Hay permanencia mínima?

No. Pagás el abono mientras uses el sistema y lo podés dejar cuando quieras. Los datos son de tu empresa: se exportan y te los llevás.

¿Reemplaza a mi sistema administrativo?

No, conviven. El sistema de producción es para la planta: pedidos, máquinas, materia prima, calidad. No factura ni maneja precios: eso sigue en tu sistema administrativo, sea Tango, Bejerman o el que uses.

¿Hay que instalar algo?

No. Es una web: se usa desde la computadora y desde el celular de la planta, sin instalar nada. Eso sí, necesita internet: sin conexión no funciona.

¿Puedo empezar con una sola parte?

Sí, y es lo que conviene. Se arranca por lo que más duele, que casi siempre son los pedidos y sus estados, y el resto se suma por etapas. Así la planta lo usa antes, y lo que sigue se arma sobre lo que ya funciona.

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¿Querés esto en tu fábrica?

En una videollamada de 30 minutos, sin costo, te mostramos un sistema funcionando en una fábrica real y vemos juntos cómo circula un pedido en la tuya. Como es a medida, la cotización depende de lo que necesites: te la mandamos en 48 horas hábiles.

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