Talleres

Producción tercerizada: cómo seguir lo que tiene cada taller externo

Qué anotar de cada taller para saber, sin llamar a nadie, qué tiene, cuánto material tuyo está ahí y cuánto te tiene que devolver.

Actualizado el · por Sebastián Guelfand, fundador de Prospia 9 min de lectura

Guías

La respuesta corta

Para seguir la producción tercerizada necesitás una ficha por taller que diga qué encargos tiene abiertos, cuánto material le mandaste, cuánto te tiene que devolver, qué entregó y qué le pagaste. Lo que tiene que volver sale de dividir el material mandado por lo que consume cada unidad: si volvió menos, hay una diferencia que preguntar antes de pagar. Una marca de textiles para el hogar que terceriza la confección lo lleva en un sistema que calcula solo los metros de cada encargo (cantidad × consumo) y avisa "No alcanza" si no hay tela suficiente.

¿Por qué nunca sé qué tiene cada taller?

Porque cuando una parte del proceso la hace otro, el trabajo sale de tu planta y la información se va con él. Pasa en cualquier rubro: una marca de ropa manda a cortar y a coser; una metalúrgica, a galvanizar o a pintar; una imprenta, a encuadernar; una carpintería, a lustrar. Si el taller pone la mano de obra y vos el material, es trabajo a façón. El encargo se arregla por WhatsApp, el material que salió se anota en un cuaderno y la fecha de entrega es un audio que dice "la semana que viene".

Con varios talleres a la vez, aparecen los mismos problemas:

  • Para saber qué tiene cada taller, hay que llamarlo.
  • Nadie sabe bien cuánto material tuyo está afuera, cuánto tiene que volver ni para cuándo.
  • Se paga lo que el taller dice que entregó, sin cruzarlo con lo que entró.
  • El material "desaparece": la cuenta del depósito no cierra y no sabés si está en un taller, si se gastó de más o si se perdió.

No hace falta que nadie haga trampa: alcanza con que la información esté repartida entre el chat, el cuaderno y la cabeza del encargado.

¿Qué tengo que anotar de cada taller?

Todo lo de un taller tiene que estar en un solo lugar: su ficha. Si los encargos están en el chat y los pagos en otro lado, la cuenta no se puede hacer. Estas son las columnas que no pueden faltar:

Columna de la fichaQué anotásPara qué te sirve
Encargos abiertosProducto, unidades y fecha de entregaVer qué tiene el taller sin llamarlo y qué está atrasado
Material enviadoQué material, cuánto, cuándo y con qué remitoSaber cuánto de lo tuyo está afuera
Consumo por unidadCuánto material lleva cada producto de ese tallerCalcular cuánto mandar y cuánto tiene que volver
Lo que tiene que volverEl material enviado dividido por el consumoTener contra qué comparar cada entrega
EntregasFecha, producto y cantidadSaber qué volvió de verdad, no lo que te dijeron
PendienteLo encargado menos lo entregadoReclamar con un número en la mano
Sobrante y fallasEl material sin usar y las unidades falladasExplicar por qué volvió menos de lo esperado
PagosCuánto, cuándo y por qué encargoCruzar lo pagado con lo entregado

Si al taller le mandás piezas y no materia prima, la columna de consumo sobra: tiene que volver lo mismo que mandaste.

¿Cuántas unidades me tiene que devolver el taller?

Si sabés cuánto material lleva cada unidad, lo sabés antes de que entregue. Es el rinde: cuánto producto tiene que salir del material que le diste. La cuenta es el material que mandaste dividido por lo que consume cada unidad. En confección son los metros de tela de cada prenda o de cada mantel; en plásticos inyectados a façón, los gramos de material de cada pieza; en una metalúrgica que manda a mecanizar, cuánta barra lleva cada pieza.

Si volvió menos, hay una diferencia que conviene aclarar antes de pagar. Sin pensar mal de entrada, revisá tres cosas:

  • Si quedó material en el taller: es un sobrante que tiene que volver o quedar anotado a su nombre.
  • Si hubo fallas: las unidades falladas también se cuentan.
  • Si tu consumo anotado está mal: el producto lleva más material del que creías.

La tercera pesa tanto como las otras: con un consumo mal anotado, cada encargo sale corto y el taller parece el culpable. Por eso ese número va en un solo lugar y se corrige cuando cambia el modelo o la tela.

¿Y si al taller le mando piezas y no materia prima?

Hay talleres que no hacen un producto con tu material: le hacen un trabajo a piezas que ya existen. Pasa con la metalúrgica que manda a galvanizar o a pintar, con la confección que manda a bordar o a estampar prendas ya cortadas y con la imprenta que manda a troquelar. Ahí la cuenta es más simple: las devueltas, más las falladas, más las que siguen en el taller, tienen que sumar lo que mandaste. Si no da, falta algo.

Y si el mismo producto pasa por varios talleres (se corta en uno, se borda en otro, se cose en un tercero), no alcanza con saber dónde está el pedido: hay que saber dónde está cada parte.

¿Cómo armo el encargo para que no falte material?

Haciendo la cuenta al revés, antes de mandar: la cantidad que vas a encargar por el consumo de cada unidad te dice cuánto material hace falta. Si no tenés tanto en stock, te enterás en la oficina y no cuando el taller te llama a mitad del trabajo para decirte que se quedó sin material.

En un sistema, ese paso se hace solo: elegís el material y ves cuánto hay disponible, ponés la cantidad y lo que hace falta se calcula con el consumo del catálogo de ese taller. Si no alcanza, el sistema avisa "No alcanza" antes de mandar nada. Un encargo a medias es un viaje más, un taller esperando material y una entrega que se corre.

¿Cuándo descuento del stock lo que mando al taller?

En el momento en que sale. El material que está en el taller no está en tu depósito, aunque siga siendo tuyo. Si tu planilla no lo descuenta, te muestra material que no tenés a mano: comprás tarde o le prometés a un cliente algo que no podés hacer.

La cuenta del stock queda así: lo que le compraste a tus proveedores, menos lo que mandaste a los talleres, más los ajustes. Por eso talleres y proveedores van separados: el proveedor te vende el material y el taller te fabrica el producto con tu material. En la misma lista, una compra y un envío se confunden.

Y el ajuste tiene que dejar rastro: después de contar, cargás cuánto hay y queda registrada la diferencia. Si pisás el número a mano, borrás justo el dato que te avisa que algo se pierde.

¿Cómo se arma un sistema para seguir talleres externos?

A medida de cómo trabajás con tus talleres. No es lo mismo mandar tela a confeccionar que piezas a galvanizar, ni un taller que devuelve todo junto que uno que entrega de a partes. Por eso la ficha, el catálogo y los encargos se arman con tus productos, tus materiales y tus nombres.

Prospia Producción hace sistemas de control de producción a medida, desarrollados con inteligencia artificial en semanas. Es una web que se usa desde la computadora y desde el celular, sin instalar nada. Se arranca por lo que más duele y el resto se suma por etapas; lo que tengas en Excel o en Google Sheets se migra y se verifica contra el original.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el trabajo a façón (o a fasón)?

Es cuando el taller pone la mano de obra y vos ponés el material: le mandás la tela, las piezas o la materia prima y te devuelve el producto hecho. Le pagás el trabajo, no el material. Por eso el material sigue siendo tuyo aunque no esté en tu depósito, y hay que seguirlo hasta que vuelva.

¿Cómo se hace el control de talleres de confección?

Con tres números por encargo: los metros de tela que mandaste, las prendas que tendrían que salir según el consumo de cada una y las que entregó. Si falta algo y no lo explican el sobrante, las fallas o un consumo mal anotado, preguntá antes de pagar.

¿Puedo llevar el control de talleres en Excel?

Sí, con pocos talleres y una sola persona que cargue todo. Se complica cuando el stock está en otra planilla: cada envío se descuenta a mano, y el día que alguien se olvida, la planilla cuenta en tu depósito material que está en un taller.

¿Reemplaza al sistema administrativo que ya uso?

No, convive con él. Los pagos a cada taller se anotan para cruzarlos con lo entregado, pero la plata se sigue manejando en tu sistema administrativo, sea Tango, Bejerman o el que uses: ese, para la plata; este, para la planta y los talleres.

¿Cuánto sale un sistema para seguir talleres externos?

Se cobra un costo único que incluye el análisis, el desarrollo, la implementación y la capacitación, y después un abono mensual de mantenimiento y mejoras constantes, sin permanencia. Para cotizarlo hacemos una videollamada sin costo de 30 minutos: te mostramos un sistema funcionando en una fábrica real y vemos cómo circula un encargo en la tuya. La cotización llega en 48 horas hábiles.

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